People from Ibiza....una historia de viaje próxima a ser narrada. En cuanto calme la vorágine multitareas y pueda sentarme un ratito a escribir subiré la narración correspondiente. Patience....Just a little.jueves, 24 de abril de 2008
En breve contaré esta historia....
People from Ibiza....una historia de viaje próxima a ser narrada. En cuanto calme la vorágine multitareas y pueda sentarme un ratito a escribir subiré la narración correspondiente. Patience....Just a little.viernes, 11 de abril de 2008
Magia de cumpleaños
El Domingo 30 de Marzo fue mi cumpleaños. Pocos minutos antes de las 12 llegué a la casa de mis padres para "soplar las velitas" y saludarlos antes de partir hacia mi lugar de trabajo (LU2 Radio Bahía Bl
anca) donde hacemos un programa, "Palacios en el Aire", de 00.20 a 05.00 con mi papá Pipo Palacios. Al ingresar al living vi sobre un costado una caja de zapatillas que contenía fotos. Hacía mucho tiempo que no la veía. Evidentemente "algo" quiso que esa caja apareciera frente a mis ojos 5 minutos antes de mi cumpleaños. Al abrirla vi una tarjeta que decía en la portada "Para mi nieta en este cumpleaños" y en el interior un hermoso saludo que databa del año 84 (cuando cumplí 12 años) escrito de puño y letra por mi abuela María, fallecida en el año 98. Una catarata de lágrimas brotó en forma espontánea e inmediatamente fui contenida por mi mamá, su hija, que compartió mi emoción. También estaba mi tía Elena, la otra hija de mi abuela, quien reside en Comodoro Rivadavia desde hace muchos años y se encontraba con nosotros circunstancialmente.
anca) donde hacemos un programa, "Palacios en el Aire", de 00.20 a 05.00 con mi papá Pipo Palacios. Al ingresar al living vi sobre un costado una caja de zapatillas que contenía fotos. Hacía mucho tiempo que no la veía. Evidentemente "algo" quiso que esa caja apareciera frente a mis ojos 5 minutos antes de mi cumpleaños. Al abrirla vi una tarjeta que decía en la portada "Para mi nieta en este cumpleaños" y en el interior un hermoso saludo que databa del año 84 (cuando cumplí 12 años) escrito de puño y letra por mi abuela María, fallecida en el año 98. Una catarata de lágrimas brotó en forma espontánea e inmediatamente fui contenida por mi mamá, su hija, que compartió mi emoción. También estaba mi tía Elena, la otra hija de mi abuela, quien reside en Comodoro Rivadavia desde hace muchos años y se encontraba con nosotros circunstancialmente.

Fue un hermoso inicio de mis 36 años. No solo por el Maximo Cambio que obró en mí a posteriori de haber conocido al Dr. Máximo Ravenna (http://www.maximocambio.blogspot.com/) sino por la magia que envolvió ese momento increíble. Mis amados espíritus se hicieron presentes, trascendieron su espacio en mi memoria y se materializaron inequívocamente. No digan que no hay magia en este mundo, solamente hay que sintonizarse y saber donde está...
viernes, 4 de abril de 2008
Otro de mis escritos
Reflejos de una época tormentosa...
Sublime... de blanca estampa o cartones estampados, estados amantes y compañeros que se adhieren a mi confusa Gestalt. La furia arremolina y se convierte en un boomerang que nunca se detiene. Corazón turbado y jirones de sentimientos desparramados por doquier. Mi amor maltrecho y mi cuerpo asqueado.Adónde fue a parar mi sueño?. Busco la completud en ese ser inventado que prometía el paraíso. Delirios de media naranja, cuerpos entrelazados y mentes fundidas en por el mismo deseo. Dame tu alma, te di mi dolor.Suspiros plagados de hechos mutilados, la tierra prometida perdiéndose en pantanosas realidades, cuanta de mi absoluta certeza tiene cabida en esta historia?, debería afiliarme a la horda de perversos y dedicarme a aguijonear sentimientos ajenos?.Si pudiera extraer con un sistema atmosférico la pudrición que se acumuló en mi interior se aplacaría la angustia, y las bocanadas de aire que pugnan por extirpar en cada exhalación un poquito de ese dolor insoportable cesarían hasta desaparecer.Suspiro se transformó en soplido, previsible cambio de rango al incrementarse la cantidad de aire expulsada. Siento náuseas, estomago vacío, ojos a media maquina con visión borrosa. Lo peor: la sensación de hambre, se parece al dolor del alma, ese que pincha en el medio del pecho y te parte en dos, dejándote estaqueada en el medio del patio (plagio a Cortazar).Qué maldad tan sin sentido, maldad ciega, a tontas y a locas, maldad sin rumbo, dirigida a equivocados destinos.Sería lo que mi amor quisiera. Su media vida en constante metamorfosis. Piedra, ala, globo, sol, nube, luna y órgano vital. Ya no aguanto mas esta presión en el corazón, mi sensibilidad, cursi pero mía, exige una tregua. Si sigo sometiéndola a estas ridículas escenas se a extinguir como una llama vieja y maldita, de humo negro, de vela de macumba."
Sublime... de blanca estampa o cartones estampados, estados amantes y compañeros que se adhieren a mi confusa Gestalt. La furia arremolina y se convierte en un boomerang que nunca se detiene. Corazón turbado y jirones de sentimientos desparramados por doquier. Mi amor maltrecho y mi cuerpo asqueado.Adónde fue a parar mi sueño?. Busco la completud en ese ser inventado que prometía el paraíso. Delirios de media naranja, cuerpos entrelazados y mentes fundidas en por el mismo deseo. Dame tu alma, te di mi dolor.Suspiros plagados de hechos mutilados, la tierra prometida perdiéndose en pantanosas realidades, cuanta de mi absoluta certeza tiene cabida en esta historia?, debería afiliarme a la horda de perversos y dedicarme a aguijonear sentimientos ajenos?.Si pudiera extraer con un sistema atmosférico la pudrición que se acumuló en mi interior se aplacaría la angustia, y las bocanadas de aire que pugnan por extirpar en cada exhalación un poquito de ese dolor insoportable cesarían hasta desaparecer.Suspiro se transformó en soplido, previsible cambio de rango al incrementarse la cantidad de aire expulsada. Siento náuseas, estomago vacío, ojos a media maquina con visión borrosa. Lo peor: la sensación de hambre, se parece al dolor del alma, ese que pincha en el medio del pecho y te parte en dos, dejándote estaqueada en el medio del patio (plagio a Cortazar).Qué maldad tan sin sentido, maldad ciega, a tontas y a locas, maldad sin rumbo, dirigida a equivocados destinos.Sería lo que mi amor quisiera. Su media vida en constante metamorfosis. Piedra, ala, globo, sol, nube, luna y órgano vital. Ya no aguanto mas esta presión en el corazón, mi sensibilidad, cursi pero mía, exige una tregua. Si sigo sometiéndola a estas ridículas escenas se a extinguir como una llama vieja y maldita, de humo negro, de vela de macumba."
jueves, 3 de abril de 2008
Llegando a Londres
Mi tarea en Londres iba a ser cuidar a las tres nenas de mi prima Alejandra: Denise de 9 años, Micaela de 4 y Tanya de tan sólo 1 año y 9 meses. Cabe destacar que yo soy hija única, es decir que muy lejos estuvo de mí la experiencia de tratar con niños frecuentemente. Al no tener hermanos tampoco hay sobrinos, entonces es
tas tres criaturas iban a ser, definitivamente, las encargadas de abrirme la puerta al maravilloso mundo de la infancia.
Llegué al London City Airport el 24 de Junio, mi prima demoró algunos minutos en venir a buscarme, en el ínterin un guardia de seguridad no perdió el tiempo y se acercó a hablarme en términos confusos e intenciones no muy claras. Aún no sé si fue mi perfil de extranjera descolocada lo que lo motivó a venir a interrogarme o algún tipo de interés romántico. Por suerte la llegada oportuna de Alejandra desarmó sus planes de demorarme, ya sea por sospechosa o para invitarme a salir. Luego de los besos y abrazos de rigor llegamos a Enfield Town en el mismo taxi que Ale había utilizado para venir. Fue Tanya, la más chiquita, la primera que conocí. Más tarde llegaron de la escuela Miky y Denise. El primer día, y seguramente por efecto del Jet Lag dormí muchísimo pero en las jornadas posteriores logré ponerme a tono. Tenía una semana de “entrenamiento” hasta la partida de mi prima a España para aprender las rutinas de las nenas, ya que nos esperaba un mes de convivencia sin su mamá. También estaba el papá, Renato, pero como trabajaba de noche y necesitaba descansar de día era imprescindible mi presencia, tanto para prepararles el almuerzo como para ira buscar a las más grandes a la escuela.
Con Tanya conocí más dibujitos que los que suponía que existieran, aprendí a cambiar pañales, a cocinar para un bebé y a lograr que duerma la siesta sin que sea su mamá la que la lleve a acostar. Con Micaela vi “La Momia regresa” una y otra vez, aprendí las cancio
nes de “Chitty chitty bang bang” con Dick Van Dike y acopié dosis extra de paciencia ya que contrariamente a lo que yo pensaba, fue ella la que más trabajo me dio.
Con Denise desarrollé el vínculo más lindo que pudiera existir entre un niño y un adulto, ella era mi amiga, mi sobrina, mi confidente y mi protegida. Nos reíamos mucho juntas y cada noche nos quedábamos charlando y comiendo helado del gusto “stripe raspberry”. A su vez, Denise era mi vocera y traductora, ya que si bien tengo mis conocimientos en el idioma inglés convengamos que los habitantes de Londres no se destacan por su hospitalidad ni por el empeño que ponen para comunicarse con los extranjeros.
Más allá de lo maravillosa que resulta tamaña experiencia de viaje, y que Londres fue mi plataforma para saltar a Paris e Ibiza, lo que no puedo dejar de extrañar invariablemente y en quienes pienso cada día es en las nenas. Un viaje de ternura a flor de piel y entrenamiento infantil full time. No queda más que agradecerle a mi prima Ale por tenerme en cuenta después de 20 años sin vernos para dejarme a sus hijas a mi cuidado. Les puedo asegurar que mis recuerdos de ese entonces no tienen precio y cada tanto me emociono viendo los Teletubbies o La Momia Regresa, siempre anhelando un pronto reencuentro.
tas tres criaturas iban a ser, definitivamente, las encargadas de abrirme la puerta al maravilloso mundo de la infancia.Llegué al London City Airport el 24 de Junio, mi prima demoró algunos minutos en venir a buscarme, en el ínterin un guardia de seguridad no perdió el tiempo y se acercó a hablarme en términos confusos e intenciones no muy claras. Aún no sé si fue mi perfil de extranjera descolocada lo que lo motivó a venir a interrogarme o algún tipo de interés romántico. Por suerte la llegada oportuna de Alejandra desarmó sus planes de demorarme, ya sea por sospechosa o para invitarme a salir. Luego de los besos y abrazos de rigor llegamos a Enfield Town en el mismo taxi que Ale había utilizado para venir. Fue Tanya, la más chiquita, la primera que conocí. Más tarde llegaron de la escuela Miky y Denise. El primer día, y seguramente por efecto del Jet Lag dormí muchísimo pero en las jornadas posteriores logré ponerme a tono. Tenía una semana de “entrenamiento” hasta la partida de mi prima a España para aprender las rutinas de las nenas, ya que nos esperaba un mes de convivencia sin su mamá. También estaba el papá, Renato, pero como trabajaba de noche y necesitaba descansar de día era imprescindible mi presencia, tanto para prepararles el almuerzo como para ira buscar a las más grandes a la escuela.
Con Tanya conocí más dibujitos que los que suponía que existieran, aprendí a cambiar pañales, a cocinar para un bebé y a lograr que duerma la siesta sin que sea su mamá la que la lleve a acostar. Con Micaela vi “La Momia regresa” una y otra vez, aprendí las cancio
nes de “Chitty chitty bang bang” con Dick Van Dike y acopié dosis extra de paciencia ya que contrariamente a lo que yo pensaba, fue ella la que más trabajo me dio.Con Denise desarrollé el vínculo más lindo que pudiera existir entre un niño y un adulto, ella era mi amiga, mi sobrina, mi confidente y mi protegida. Nos reíamos mucho juntas y cada noche nos quedábamos charlando y comiendo helado del gusto “stripe raspberry”. A su vez, Denise era mi vocera y traductora, ya que si bien tengo mis conocimientos en el idioma inglés convengamos que los habitantes de Londres no se destacan por su hospitalidad ni por el empeño que ponen para comunicarse con los extranjeros.
Más allá de lo maravillosa que resulta tamaña experiencia de viaje, y que Londres fue mi plataforma para saltar a Paris e Ibiza, lo que no puedo dejar de extrañar invariablemente y en quienes pienso cada día es en las nenas. Un viaje de ternura a flor de piel y entrenamiento infantil full time. No queda más que agradecerle a mi prima Ale por tenerme en cuenta después de 20 años sin vernos para dejarme a sus hijas a mi cuidado. Les puedo asegurar que mis recuerdos de ese entonces no tienen precio y cada tanto me emociono viendo los Teletubbies o La Momia Regresa, siempre anhelando un pronto reencuentro.
viernes, 21 de marzo de 2008
El viaje a Londres
Corría el año 2003, Martes 13 de Mayo, y también corría el agua por mi cuerpo, ya que justamente me estaba duchando cuando mi papá golpeó la puerta del baño:
Virginia: qué pasa?
Papá: llamó mi prima Alejandra, te vas a Inglaterra!
Virginia: jaja, si! Claro!. A la calle Inglaterra!. Qué decís?
Papá: recién hablé con Alejandra, necesita que viajes a Londres en un mes. Ella te manda el pasaje…
Yo soy una de esas personas que no creen hasta que no ven, empirista ciento por ciento. Por lo tanto tomé la novedad con calma hasta tanto tuviera en mis manos las pruebas que ratifiquen en forma fehaciente el viaje. El mismo día, dos horas más tarde, llegó desde Mar del Plata en un transporte una moto regalo de mi novio en ese entonces. Por ambas circunstancias, ese día es recordado como uno de los más afortunados de la historia.
Alejandra Cazeaux es la prima de mi papá, hija de Tany, la
hermana de mi abuelo Víctor. Hacía más de veinte años que no la veía, aún así conservaba un lindo recuerdo de ella, ya que cada vez que íbamos de visita con el abuelo a Buenos Aires nos alojábamos en la casa de ellos y era “Ale” la que tenía más feeling conmigo. Recuerdo que ella se desempeñaba como preceptora en un colegio y en una oportunidad me llevó con ella presentándome a todos como su sobrina “Vicky”. En la foto de arriba podemos ver a Alejandra (la que se está acomodando el pelo, a su hermano Daniel, a mi tía Tany (sentada) y yo, la más chiquita. En la de abajo, Alejandra y yo.
En los días po
steriores a su comunicación telefónica comenzamos a chatear ultimando los detalles del viaje, nos decidimos por la compañía Swiss Air y definimos el 24 de Junio como fecha de partida. Solamente había un pequeño problema, mi pasaporte estaba vencido y para colmo de males había que hacerlo nuevamente, ya que el formato anterior había caducado y se estaba utilizando uno más moderno. Si estuviéramos en un país desarrollado obviamente esto no sería motivo de preocupación, pero como nuestro lugar de residencia es Argentina era de esperar algún escollo. En ese entonces, la Policía Federal tenía problemas con los insumos, carecían de un papel especial importado de quién sabe dónde, imprescindible para confeccionar el documento. Por tal motivo se preveían demoras de hasta seis meses. De no haber tenido un pasaje con una fecha estipulada esto no hubiera sido relevante, pero era todo lo contrario: faltaba solamente 1 mes para emprender el viaje y nadie podía asegurarme que el pasaporte fuera entregado a tiempo. Para acelerar los trámites recurrí a la misma sede de la Policía Federal en Buenos Aires, me llevó todo un día completar formularios, sacarme la foto y esperar a que un subcomisario en una oficina destinada a “casos especiales” me entrevistara personalmente. Mientras permanecía en la cola tuve la oportunidad de ver por un lado gente que salía llorando de dicho gabinete debido a la negativa del funcionario para apurar la gestión, y por otro blasfemando por la pérdida de pasajes comprados previamente, sin tener la seguridad de obtener el pasaporte. Algunos de mis compañeros de fila me adoctrinaron, ya tenían experiencia en este tipo de trámites y me hicieron saber la regla número 1: jamás decirle al Subcomisario que el boleto ya está adquirido, porque esta situación lo altera sobremanera. Cuando me tocó el turno mi coartada era inexistente, no se me había ocurrido ningún argumento que pudiera justificar la urgencia del trámite. Fue así que me senté frente al Subcomisario Ramos con una única arma: la verdad. Esto me hizo sentir fuerte y pude explicarle sin titubeos la situación real. Me brindó algunas posibles alternativas para agilizar la gestión y me dijo que regresara en 20 días. El documento podía estar como no, eso se sabía únicamente al llegar a la ventanilla. Me retiré del recinto sin saber a ciencia cierta si en el lapso estipulado iba a estar habilitada para salir del país pero con la satisfacción de haber hecho lo correcto.
El Viernes 20 de Junio, a sólo 4 días de la “supuesta” salida, me dispuse a formar una nueva fila, esta vez con destino a la ventanilla donde dos oficiales mujeres eran las encargadas de entregar los documentos que estaban listos. Traté de relejarme, me puse el walkman para amenizar la espera y recuerdo que apareció una canción de Rodrigo, atiné a “pedirle” por la adjudicación del anhelado salvoconducto y recordé que el día del viaje, 24 de Junio, coincidía con la fecha del fallecimiento del cantante. Lo sentí como una señal inequívoca. Diez personas más adelante comprobé que los milagros existen y volví al hotel con el pasaporte en la mano dispuesta a emprender una de las aventuras más lindas de mi vida…
Virginia: qué pasa?
Papá: llamó mi prima Alejandra, te vas a Inglaterra!
Virginia: jaja, si! Claro!. A la calle Inglaterra!. Qué decís?
Papá: recién hablé con Alejandra, necesita que viajes a Londres en un mes. Ella te manda el pasaje…
Yo soy una de esas personas que no creen hasta que no ven, empirista ciento por ciento. Por lo tanto tomé la novedad con calma hasta tanto tuviera en mis manos las pruebas que ratifiquen en forma fehaciente el viaje. El mismo día, dos horas más tarde, llegó desde Mar del Plata en un transporte una moto regalo de mi novio en ese entonces. Por ambas circunstancias, ese día es recordado como uno de los más afortunados de la historia.
Alejandra Cazeaux es la prima de mi papá, hija de Tany, la
hermana de mi abuelo Víctor. Hacía más de veinte años que no la veía, aún así conservaba un lindo recuerdo de ella, ya que cada vez que íbamos de visita con el abuelo a Buenos Aires nos alojábamos en la casa de ellos y era “Ale” la que tenía más feeling conmigo. Recuerdo que ella se desempeñaba como preceptora en un colegio y en una oportunidad me llevó con ella presentándome a todos como su sobrina “Vicky”. En la foto de arriba podemos ver a Alejandra (la que se está acomodando el pelo, a su hermano Daniel, a mi tía Tany (sentada) y yo, la más chiquita. En la de abajo, Alejandra y yo.En los días po
steriores a su comunicación telefónica comenzamos a chatear ultimando los detalles del viaje, nos decidimos por la compañía Swiss Air y definimos el 24 de Junio como fecha de partida. Solamente había un pequeño problema, mi pasaporte estaba vencido y para colmo de males había que hacerlo nuevamente, ya que el formato anterior había caducado y se estaba utilizando uno más moderno. Si estuviéramos en un país desarrollado obviamente esto no sería motivo de preocupación, pero como nuestro lugar de residencia es Argentina era de esperar algún escollo. En ese entonces, la Policía Federal tenía problemas con los insumos, carecían de un papel especial importado de quién sabe dónde, imprescindible para confeccionar el documento. Por tal motivo se preveían demoras de hasta seis meses. De no haber tenido un pasaje con una fecha estipulada esto no hubiera sido relevante, pero era todo lo contrario: faltaba solamente 1 mes para emprender el viaje y nadie podía asegurarme que el pasaporte fuera entregado a tiempo. Para acelerar los trámites recurrí a la misma sede de la Policía Federal en Buenos Aires, me llevó todo un día completar formularios, sacarme la foto y esperar a que un subcomisario en una oficina destinada a “casos especiales” me entrevistara personalmente. Mientras permanecía en la cola tuve la oportunidad de ver por un lado gente que salía llorando de dicho gabinete debido a la negativa del funcionario para apurar la gestión, y por otro blasfemando por la pérdida de pasajes comprados previamente, sin tener la seguridad de obtener el pasaporte. Algunos de mis compañeros de fila me adoctrinaron, ya tenían experiencia en este tipo de trámites y me hicieron saber la regla número 1: jamás decirle al Subcomisario que el boleto ya está adquirido, porque esta situación lo altera sobremanera. Cuando me tocó el turno mi coartada era inexistente, no se me había ocurrido ningún argumento que pudiera justificar la urgencia del trámite. Fue así que me senté frente al Subcomisario Ramos con una única arma: la verdad. Esto me hizo sentir fuerte y pude explicarle sin titubeos la situación real. Me brindó algunas posibles alternativas para agilizar la gestión y me dijo que regresara en 20 días. El documento podía estar como no, eso se sabía únicamente al llegar a la ventanilla. Me retiré del recinto sin saber a ciencia cierta si en el lapso estipulado iba a estar habilitada para salir del país pero con la satisfacción de haber hecho lo correcto.El Viernes 20 de Junio, a sólo 4 días de la “supuesta” salida, me dispuse a formar una nueva fila, esta vez con destino a la ventanilla donde dos oficiales mujeres eran las encargadas de entregar los documentos que estaban listos. Traté de relejarme, me puse el walkman para amenizar la espera y recuerdo que apareció una canción de Rodrigo, atiné a “pedirle” por la adjudicación del anhelado salvoconducto y recordé que el día del viaje, 24 de Junio, coincidía con la fecha del fallecimiento del cantante. Lo sentí como una señal inequívoca. Diez personas más adelante comprobé que los milagros existen y volví al hotel con el pasaporte en la mano dispuesta a emprender una de las aventuras más lindas de mi vida…
jueves, 15 de noviembre de 2007
Bajo la luna libriana. Uno de mis escritos favoritos.
03:39 y 10 de Enero comienza a desperezarse lentamente sabiendo que lo esperan sus 24 horas de gloria. Cada uno de los mortales que se congregan en esta tierra atesoran al menos uno de estos números y palabras concentrando en él un acontecimiento digno de festejar u olvidar en tanto permanezcan aquí. 10 de enero quiere lucirse. Su contra es la compañía de Domingo por supuesto. Demasiada gente con la mente desnuda y dispuesta a hacerse oír aprovechando el silencio que se abre paso, sin tener que luchar con ruidos de sellos, cajas registradoras, coros de voces vacías y charlas de ascensor. Encima en la “tele” no hay nada. Si la paranoia constituyera mi diagnostico psiquiátrico no dudaría en afirmar que este día forma parte de un eslabón gigante destinado a sacudir espíritus indolentes.
O3:41 y 29 de Enero se prepara para atiborrarse de ñoquis, mi trabajo se vuelve monótono y pareciera que los planetas dibujados en el papel están a punto de saltar con fuerza para terminar clavados justo entre mis ojos. Me paseo casi entregada por un sitio devenido en mágico imperio. Es la hora de partir y debo reforzar mis corazas para evitar el dolor del desarraigo. Esta estructura supo contenerme a modo de vientre materno y albergar las angustias que tomaban formas reales e irreversibles convirtiéndome en una adulta mujer herida desayunando con la vida y uniendo las lejanas piezas de un puzzle que hoy muestran mi historia. Nunca estuve mas conmigo misma como lo hice entre estas paredes de la calle Vieytes. Quisiera llorar pero estoy ocupada sintiendo este dolor que me surca el pecho.
Espero su llegada como quien apuesta esa ultima moneda rescatada de un bolsillo olvidado y lleno de pelusas antológicas. Oleadas de sentimientos surtidos hacen que me retuerza extasiada y con la nariz hundida en los desechos que yo misma me encargué de derivar a la sección inconsciente de mi cerebro. La desesperación va en aumento y siento que mi cuerpo cede contrariado, como queriendo desintegrarse, para permitir que esta fuerza impulsada por un hastío rebelde gane identidad luchando desde un afuera que lo califica y alimenta.
Cada noche con él no se diferencia en nada una de la otra. Penetro en las profundidades de mi vasto mundo interior y termino convirtiéndome en mi propia carcelera. Sufriendo a conciencia y añorando a aquel que no conozco pero igual espero. Fueron demasiadas las madrugadas que me encontraron frente a este monitor intentando darle forma a un alarido que anida en mis entrañas. Me dirijo a todos y a nadie mientras los relojes con sus fabricados minutos arman el molde de la condena. Es ahora cuando no me reconozco, volviendo a aceptar este pesado grillete que me inmoviliza en vano. Entre la ferocidad del oleaje y mis días nebulosos intento seguir una luz pálida que tiene mas de sueño que de esperanza. Es tan grande el deseo de ver cumplido un milagro que apenas puedo evitar que exceda la capacidad de mi unico pecho. Es que estamos en Febrero el mágico, el Santa Claus de mi biografía, cómplice y culpable de este pedido que por inédito me pone al borde de un nuevo abismo. Atrevidas como pocas se presentan estas ganas, viajan en móviles masas de sentimientos describiendo un recorrido certero en la región del plexo solar. Hoy necesito comprobar que esta maraña de ilusiones, carencias y lágrimas petrificadas pueden tomarse un descanso estallando en el aire y perdiéndose en esas usurpadoras nubes rojas que se encargaron de ocupar el cielo. No sé dónde meter tanta desesperación. Mi cabeza implora una tregua que la libre de esa multitud de pensamientos dispersos que se disparan enloquecidos hacia cualquier dirección. Auto gasolero da vuelta en la esquina y congela una gota salada en medio de la mejilla. Por una insignificante fracción de segundo me preparo para albergar a este huésped desconocido llamado felicidad que se la pasa despreciando toda invitación.
Mi propio y seco llanto logra exasperarme. Simultáneamente descubro que no veo otra salida de emergencia capaz de liberar al amotinado y peligroso asesino armado que protesta con certeras puñaladas, siempre bailando al compás del minutero.
O3:41 y 29 de Enero se prepara para atiborrarse de ñoquis, mi trabajo se vuelve monótono y pareciera que los planetas dibujados en el papel están a punto de saltar con fuerza para terminar clavados justo entre mis ojos. Me paseo casi entregada por un sitio devenido en mágico imperio. Es la hora de partir y debo reforzar mis corazas para evitar el dolor del desarraigo. Esta estructura supo contenerme a modo de vientre materno y albergar las angustias que tomaban formas reales e irreversibles convirtiéndome en una adulta mujer herida desayunando con la vida y uniendo las lejanas piezas de un puzzle que hoy muestran mi historia. Nunca estuve mas conmigo misma como lo hice entre estas paredes de la calle Vieytes. Quisiera llorar pero estoy ocupada sintiendo este dolor que me surca el pecho.
Espero su llegada como quien apuesta esa ultima moneda rescatada de un bolsillo olvidado y lleno de pelusas antológicas. Oleadas de sentimientos surtidos hacen que me retuerza extasiada y con la nariz hundida en los desechos que yo misma me encargué de derivar a la sección inconsciente de mi cerebro. La desesperación va en aumento y siento que mi cuerpo cede contrariado, como queriendo desintegrarse, para permitir que esta fuerza impulsada por un hastío rebelde gane identidad luchando desde un afuera que lo califica y alimenta.
Cada noche con él no se diferencia en nada una de la otra. Penetro en las profundidades de mi vasto mundo interior y termino convirtiéndome en mi propia carcelera. Sufriendo a conciencia y añorando a aquel que no conozco pero igual espero. Fueron demasiadas las madrugadas que me encontraron frente a este monitor intentando darle forma a un alarido que anida en mis entrañas. Me dirijo a todos y a nadie mientras los relojes con sus fabricados minutos arman el molde de la condena. Es ahora cuando no me reconozco, volviendo a aceptar este pesado grillete que me inmoviliza en vano. Entre la ferocidad del oleaje y mis días nebulosos intento seguir una luz pálida que tiene mas de sueño que de esperanza. Es tan grande el deseo de ver cumplido un milagro que apenas puedo evitar que exceda la capacidad de mi unico pecho. Es que estamos en Febrero el mágico, el Santa Claus de mi biografía, cómplice y culpable de este pedido que por inédito me pone al borde de un nuevo abismo. Atrevidas como pocas se presentan estas ganas, viajan en móviles masas de sentimientos describiendo un recorrido certero en la región del plexo solar. Hoy necesito comprobar que esta maraña de ilusiones, carencias y lágrimas petrificadas pueden tomarse un descanso estallando en el aire y perdiéndose en esas usurpadoras nubes rojas que se encargaron de ocupar el cielo. No sé dónde meter tanta desesperación. Mi cabeza implora una tregua que la libre de esa multitud de pensamientos dispersos que se disparan enloquecidos hacia cualquier dirección. Auto gasolero da vuelta en la esquina y congela una gota salada en medio de la mejilla. Por una insignificante fracción de segundo me preparo para albergar a este huésped desconocido llamado felicidad que se la pasa despreciando toda invitación.
Mi propio y seco llanto logra exasperarme. Simultáneamente descubro que no veo otra salida de emergencia capaz de liberar al amotinado y peligroso asesino armado que protesta con certeras puñaladas, siempre bailando al compás del minutero.
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